Muchas veces he pensado en dejar de escribir. Por falta de ideas, pensando que las historias que cuénto muchas veces no van a interesar a nadie. O sin más por el trabajo que hay que dedicar a mantener un blog en activo. Son esos días en los que no te encuentras con ánimo para hacer nada y en lo único que piensas es en tirar la toalla. ¡Cuántas veces he pensado en poner el título FIN a mis renglones torcidos!

Pero después de esos días en los que quieres acabar con todo, notas que algo está creciendo en tu interior. Y eso que crece es una nueva idea, o un nuevo sentimiento que plasmar en letras. Entonces es cuando vuelvo al ordenador, y vuelvo a los orígenes de por qué empezó todo ésto que hoy podéis/podemos leer.

¿Por qué?

Mis renglones torcidos son mi válvula de escape. La forma de liberar de pensamientos mi cabeza. Una vez que están escritos es como si ya no ocuparan parte de mis neuronas. Es mi forma de decir muchas cosas que no me atrevo a decir a la cara. Me comunico con el mundo así como conmigo mismo. Me leo. Leo mis paranoias para tratar de entenderlas mejor. Me ayuda a mi cabeza, y gracias a él, el camino de baldosas amarillas es mas bonito.

Y ese fué el origen. Y ahí es donde vuelvo cada vez.

Hoy miro el escritorio de mi blog, que es donde aparecen todas las entradas que escribo, los comentarios, etc. y veo que he superado las 51.000 visitas. Madre mia. Y se dicen pronto. ¿51.000? Y me pregunto  yo que es lo que tiene de especial o no lo que puedo llegar a contar. Francamente, no lo se.

Escribo con el corazón, la mayoria de las veces con él. Muchas otras veces vale mas mi corazón por lo que calla que por lo que cuenta. No siempre escribo todo, ni mucho menos. Pero sigo aquí, en el punto donde comencé. Necesitando escribir para desconectar del mundo mientras lo hago. Porque el tiempo mientras escribo parece que se detiene.

Sigo escribiendo, unas veces con mas soltura, otras veces bloqueado. Y seguiré haciéndolo. Últimamente casi lo hago por duplicado, dado que mi fuga de ideas se va tambien a parar a otro sitio virtual al que os invito a entrar, un nuevo blog donde dejo parte de mi alma: César Sancho. Que decir de él… Mejor no diré nada y pondré puntos suspensivos…….. Pero puntos suspensivos rojos, siempre rojos…..

Muchisimas gracias a todos los que día a día os perdéis entre las ideas locas de mi cerebro. Gracias a todos los que me dejáis mensajes diciéndo cosas estupendas sobre lo que leéis y tambien gracias a los que anónimamente me visitáis. Sóis muchos los que hasta a día de hoy habéis recorrido conmigo el camino que nos lleva a la ciudad de esmeralda. De corazón, gracias.

¡¡¡ 51.000 gracias !!!

 

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