¿No tienes nada que contar?

 

Es una frase que últimamente es recibida por mis lindas orejillas bastante a menudo. Y bueno, claro que hay una respuesta, y por supuesto, siempre hay cosas que contar. Pero siempre me hago la misma pregunta antes de sentarme delante del ordenador a compartir algo con los demás: ¿realmente ésto le va a interesar a alguien? 

Y después de preguntarme si le va a interesar a alguien, solo me cabe una contestación. No escribo para interesar, sino que lo hago para desconectar. Quien sea asiduo a mis renglones, sabe que de vez en cuando desaparezco para no decir nada. Me esfumo entre lineas dejando un mal sabor de boca. Quizá con una entrada no demaisado alegre que pueda dar lugar a malos pensamientos. Pero después regreso, siempre regreso. Mas tarde o mas temprano, pero lo hago.

No me voy por gusto. Me encantaría tener todos los días historias dignas de colarse entre mis dedos para compartirlas con quien pueda leerlas al otro lado de la pantalla. Pero no todos los días ocurren cosas así. ¿O tal vez sí?

Muchas veces he hablado de la cotidianeidad. Del placer de lo habitual. Y eso es  lo que hace que desconecte un tiempo para volver a escribir. Me explico, porque a éstas alturas, hasta yo estoy un poco perdido. Es decir. Llega un día en el que cuento algo que a mi me parece interesantisimo, y lo comparto con mi pantalla de ordenador. Perfecto. Al día siguiente, me  doy cuenta que no tengo nada interesante para escribir que pueda superar a lo anterior escrito. Y nada. Y otro día que pasa, y nada. Y asi se pasan los días, y los días y los días… Hasta que un Sr. Pintor me pregunta si he escrito algo, preguntándome con el título de ésta entrada ¿No tienes nada que contar?

Entonces es cuando despierto del letargo, cuando decido que no hay que esperar cosas maravillosas, inusuales, cómicas o trágicas para volver a sentarme y contar. Simplemente contar. El placer de lo cotidiano es lo que nos da la vida. El oír una voz que nos quiere. El ver una sonrisa que amas. El ver unos ojos verdes que siempre brillan. El tacto del pelo de mi madre cuando lo peino. La gente en la calle. El sofá después de comer. El sol. Las cañas con limón con los amigos.

Dos caras que se miran en un nuevo dibujo. Todo eso es especial. Y  todo tiene que se contado. Porque los días pasan rápido, y no tenemos que esperar que llegue algo especial que nos haga recordar ese día. Sino que tenemos que recordar ese día por todos los momentos, segundos, minutos, horas y instantes que compartimos con los demás o con nosotros mismos. Eso hace especial un día. Eso hace especial nuestra vida.

Hoy me siento delante de mi ordenador. Y es especial. Me siento delante de ésta pantalla para contar algo, o mas bien enredaros la cabeza para no contar nada especial. Pero eso es lo que hace que mis renglones sean torcidos.

Cuento historias normales, con gente normal, con mis alegrias y mis tristezas. Cuento mi vida hasta donde el pudor o la razón me deja contar. Cuento lo que quiero, lo que me apetece y a veces hasta lo que no me apetece. Los disgustos y sobre todo las alegrias. Pero sobre todo sigo contando, que es lo importante. Pero lo que es mas importante es que sigo contando para los demás, y no en sentido literario. Sino que los demás cuentan conmigo. Eso es lo que verdaderamente importa en un día que “en principio”, no tenía nada que contar.

Seguiré contando hasta que el mundo se acabe… “Till the world ends”

¿Bailamos? Buenas noches.

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7 comentarios sobre “¿No tienes nada que contar?

  1. Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Siempre hay algo que contar porque lo importante es hacerlo. Tu tienes ese don de contar, y que los que te leamos sintamos cercano lo que nos describes con absoluta franqueza. Nunca, me lees?, nunca dejes de escribir o escribas para superar lo anterior por muy bueno que te parezca. Los jueces para bueno o para malo somos nosotros y ahora el veredicto es “continua escribiendo”. Eres genial de veras.

  2. Qué razón tienes… Muchas veces nos bloqueamos a nosotros mismos sin darnos cuenta. Y la verdad se pasa muy mal cuando no sabes que escribir. Pásate por mi blog.

  3. Genial Javi. Mientras tengamos sentimientos, tendremos algo para escribir.

    y… yo, soy todo corazón ! Tú también pareces algo así…

    Un saludo cargado de emoción!

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