No sólo mi silencio

 

Parece mentira lo que puede cambiar la forma de pensar, relacionarse y sentir, con el paso de los años. Uno no se da cuenta de que las cosas ya no son como antes, hasta que te das cuenta. No nos paramos a analizarlo todos los días. No hacemos memoria de lo vivido cada día que nos acostamos. No pensamos en si hoy actué así, cómo lo hice hace varios años atrás. No nos damos cuenta que crecemos mientras crecemos. No nos damos cuenta de que vamos madurando hasta que nos caemos del árbol.

A uno siempre le llegan preguntas a la cabeza, con miedo a no tener una respuesta o que la respuesta que tenga no sea la adecuada. Hace mas de cuatro años que vivo sin pareja. Y uno se acostumbra a la soledad del solitario. Solitario con gente, con amigos, con individuos, con familia. Con todos, pero solitario. Esa soledad a la que tantos nos hemos enfrentado cuando llegas a casa después de un largo día de trabajo. O la misma soledad cuando llegas a casa después de echar la tarde con tu gente. Y detrás de tu puerta, nadie.

Y de eso, hacemos una rutina. Y esa rutina se prolonga en el tiempo, sin saber cuando se volverá a romper. Mientras, cuando los años pasan y la soledad sigue acompañandote, las dichosas preguntas siguen en la mente. Y te plantéas cosas como si después de tanto tiempo sólo, seré capaz de poder llenar mis silencios con otros silencios. Si mi casa individual estará preparada para ser una casa en plural. Preguntas como si después de tantos años caminando, volveré a cometer los errores que cometí en el pasado o habrá quedado allí, en el pasado.

Y así transcurren los días. Entre preguntas y mas preguntas. Entre miedos y esperanzas… Entre dilemas mentales.

Transcurren así hasta que un día de repente dejan de trasncurrir así. Un día los silencios pasan a ser silencios compartidos. Un día las entradas en el blog son vigiladas desde la retaguardia, con vergüenza a ser leídas antes de publicadas. Un día lo que antes era singular ahora es plural…

El día en el que todas esas cosas se transforman, te das cuenta de que los años no pasan en balde. Que las preguntas que antes atormentaban parte de los pensamientos, tienen respuestas y son sencillas. Sí, aprendí de mis errores y pido perdón por ellos a quién corresponda. Sí, puedo pensar en plural y ser capaz de ver la vida a través de los ojos de alguién mas. Y sí, cuando ahora hay silencio y solo se oyen mis dedos tecleando éste ordenador, no sólo es mi silencio.

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4 comentarios sobre “No sólo mi silencio

  1. Las cosas más bonitas son indecibles. Hay silencios que
    dicen mucho más que palabras, aportan paz, tranquilidad y permiten
    pensar con claridad. La soledad es un privilegio para quien la
    elige y un castigo para el que le toca. Saludos 🙂

  2. deja que el silencio te llene de alegrias pensando en puntos rojos .no dejes que los puntos rojos pierdan color y si pasa algo yo los pintare detras de tus puertas en los espejos en toda tu casa . dos manos juntas es un punto rojo.

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