No se si reir, llorar, tirarme de los pelos y dar un lingotazo al Peché que hay en la nevera. El teléfono rojo hoy me está dando mas por culo que a mi pobre coche Paddy el día de Reyes. Yo entiendo que la educación hay que mantenerla sobre todas las cosas. Hay que ser respetuoso con nuestro entorno y tratar de solucionar las cosas dialogando, bien por voz, bien por escritura.

Pero hay cosas que a uno ya le reconcomen el intestino. No se puede llamar 20 veces al teléfono rojo aunque tengas una justificación detrás que no viene a cuento exponerla aqui. No se puede no entender las cosas que te están diciendo para hacer lo que te de la gana y seguir molestando sin ton ni son.

No soy dios. No tengo el don de estar en todas partes, ni de saber que es lo que está pasando en cada momento, a cada minuto. Un no, es un no. Y se entiende, seas chino o japones, niño o adulto, o del otro lado del mundo. Tengo los nervios a flor de piel y no se en que punto de éste día fatídico, 11-1-11, uno puede empezar a llorar para desahogarse sin parecer un gilipollas.

Porque la paciencia se gana con la experiencia, pero hoy ya la tengo mas que agotada. Y para volver a tenerla tendré que volver a ganarla.

Lo próximo será un NO MOLESTE MAS, POR FAVOR.

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