Y que escribo yo…. ¡Coño un pedo!

 

Haciendo balance de lo escrito hace un año con lo que escribo ahora, me he dado cuenta de que ya no lo hago tan a menudo. A veces me da la sensación de que la época del renglón torcido toca a su fin, porque no encuentro una historia que me haga saltar del sofá para venir corriendo al ordenador a contar.

Y no es porqe no pasen historias ni acontecimientos a mi alrededor, porque haberlos los hay. Pero quizá me esté volviendo mas vago, o mas reservado. ¿Será posible?

La verdad es que hoy es el día menos inspirado de la historia. Llevo con la ventana de escribir una nueva entrada abierta dede hace una hora sin saber que escribir. Hasta que me he dado cuenta de que precisamente eso es lo que tenía que escribir.  Y hoy es el día menos inspirado porque estoy cansado, me duele la cabeza, y estoy con el teléfono rojo. La verdad que últimamente es como si viviera en perpetuo rojo; y tampoco es que lo piense yo sólo sino que  los de alrededor comparten mis pensamientos.

Además, mi organismo aún está tratando de eliminar el alcohol ingerido a lo largo de la noche del sábado. San Fermín Txiki pasó por todo lo alto, y ahora deja su huella haciendo que vaya al baño a depurar los riñones cada poquito tiempo. Si me pudieran hablar creo que bonito es lo último que dirían.

Los tres mosqueteros desatados hasta la exhalación, Prada, Las Vegas y el torcido, a los que se les unión el señor Jaollo para amenizar una noche llena de gente a cada paso que dábamos. Y por el camino, el señor Kar que Tiene su propio blog, y la señorita Marta, la de Marta tiene un marcapasos… Después de mucho tiempo siguiéndonos por la red (por lo menos por mi parte), nos pusimos físico. Lástima que con las prisas y la gente, no hubo ni siquiera una copa para celebrar el encuentro. Y a partir de ahí la noche empezó a nublarse a la vez que el frío se iba desvaneciendo entre cervezas y Ferraris. 

No, no el coche de Alonso. Sino el chupito que nos puso una camamera muy agradable de un bar nuevo de Pamplona, y que tras mantenerlo en la boca 5 segundos y tragárlo, pensé: “si no vomito ahora ya no lo hago en toda la noche”. Gente, y mucha gente. Calor, bares y bailes. Hasta el amanecer no, hasta que el cuerpo aguantó el ritmo que llevábamos. Eso sí, yo paso de hacerme cargo del bote otra noche, porque sinceramente, a la mañana siguiente no sabía ni que dinero era mío ni cual era del bote. Prada para eso si que vale, es la versión de Erica en Pamplona, si señor.

En fin, historias de una noche de Otoño, y quizá de una de mis últimas borracheras antes de cumplir los 30. Ainss madre mía, ¡pero si aún no se ni lo que quiero para mi cumple!

Realmente eso si que me preocupa, jejeje. Algo está cambiando, y no precisamente mi peinado.  

 

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Un comentario sobre “Y que escribo yo…. ¡Coño un pedo!

  1. Jejejeje, a verdad que había muchas prisas, sí. Te reconocí “escapao” eres igual que en la foto, no como yo que salgo con barba y boina y claro cuesta reconocerme jejejeje.

    Un saludo y que sepas que yo tb te sigo 😉

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