Supongo que estoy en crisis. Debe de ser por la hecho próximo a mis treinta años, ya que las cosas que antes me daba un poco mas igual, ahora afectan un poco mas. Y no, no tiene nada que ver con que ahora mismo el teléfono rojo duerma en la mesilla de mi habitación. Ésta sensación no se va cuando el teléfono pasa al Off.

Uno espera que las cosas vayan a mejor. Que poco a poco todo vaya centrándose en la vida, y que de los palos que vamos recibiendo, vaya quedando algo en mi recámara para cuando vuelva a estar en una situación similar sepa como actuar. Pero me voy dando cuenta de que no es así.

No hablo de trabajos, de hipotecas, de letras por pagar, ni de facturas que a menudo cojo de mi buzón super seguro que nunca está cerrado. Gracias a dios, no puedo quejarme en ese aspecto.

Hablo de personas, de interacciones. ¿Por que cada vez son mas difíciles las relaciones personales? Y no me refiero al amor de pareja, si no a todas en general. Quizá sea yo al que le cuesta, o el que le da mas vueltas a las situaciones de las necesarias para una fluidez. Pero es lo que estoy viviendo.

Hay veces que trato de buscar el por que de las situaciones y la mayoría de las veces no encuentro una respuesta convincente en mi cabeza. He conocido gente nueva y sigo con mis gentes viejas. Pero me he dado cuenta de que ya no doy mi brazo a torcer tan facilmente. Estaré bien, como le dije al doctor 2400, soy mas paciente, grito menos, y me enfado menos con mi entorno. (Espero que mi entorno esté de acuerdo en esto)

Hace unos días mi brazo derecho me dijo que estaba raro, triste, y no de hace poco, sino desde hace varios meses. Al final tuve que darle la razón. Pero lo mejor, o lo peor de todo, es que no encuentro una razón convincente para estarlo. Quizá no tenga que haber una sola razón, sino que sea un acúmulo de varias.

Siento nostalgia de los tiempos pasados.

Recuerdo a mis amigos del instituto que ya no están. Mi cuadrilla que se esfumó con los 180 kilómetros que me llevaron a Zaragoza. Hoy de ellos solo quedan retazos y frases en facebook que hace que recuerde aquellos momentos con pena de lo perdido. Eduardo, Erik, Javi, Patxi, Susana, Violeta, Silvia, Vanesa… De algunos aún queda algo, de otros nada.

Recuerdo a mi gente de Zaragoza. Aquella que me abrió las puertas de su ciudad y que a día de hoy la sigo llevando en el corazón y que nunca saldrán de ahí. Erkuden, Leticia, Erika, Ana, Juanfer, Jesús, Jose, Vanesa, Ruth, Ainhoa, Ricardo… Los que llegaron mas tarde. Azucena, Susana, Regina, Vanesa…

Ésto no se trata de la pregunta típica que nos hacían cuando éramos niños de ¿a quien quieres mas, a mamá o a papá? Todos han formado parte de mi vida en algún momento, con muchos aún tengo trato, con otros mas bien nada. Pero fueron.

Aunque lo peor de todo es que cuando tengo un día malo, a la mayoría de ellos no puedo verlos con un simple “nos tomamos una caña”

Éste verano he viajado a varias ciudades para desconectar y tratar de olvidarme de las angustias y respirar aire nuevo. A quien no lo entienda, lo necesito. Mis individuos siempre están, o por lo menos casi siempre. Pero antes de mis individuos estaban todos ellos y creo que tengo que poner de mi parte para que lo que hicimos juntos durante años no pase al olvido. Y siento que a veces ésto no sea bien entendido. Pero es así, ellos estaban antes y seguirán estando. Guste o no.

Tengo amigos, los tengo, y muchos están lejos. A veces es normal que esté triste por ello, ¿no? Si la última vez tuve que viajar 2400 kilómetros para ver a dos de ellos es normal que a veces los eche de menos. Los que están a 180 son mas fáciles de solucionar si hay un bajón. Solo carreteta y manta.

Estoy raro, sí. Pero si con los 29 empezó la crisis, como no va a seguir cuando me queda poco mas de un mes para que lleguen los 30…

 

 

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