Odio esperar sin saber el por qué de la espera.

No cuesta nada mandar un mensaje.

¿Plantón? ¿Por qué?

Una razón ya me dará, ¿no?

Todo el día esperando para quedarme en casa.

¿O habrá pasado algo?

Mira que las carreteras…

RIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNGGGGGGGGGGG

¡Uy, el teléfono!

(…)

Ah, menos mal, no hay plantón.

Mierda.

¡No tengo tiempo!

¡Dios, a la ducha de cabeza!

 

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