Mea Culpa

Que sencillo es meter la pata sin querer. Es tan secillo como criticar al prójimo sin darte cuenta que lo mismo que aquello por lo que criticas a los demás es lo mismo que haces tú. Queriendo o no, siendo consciente o no, pero al fin y al cabo lo haces.

No hará mucho  salió de mis labios una palabra: egoísta. Sin maldad, sin querer ofender. Simplemente como característica de alguien al que le pueda gustar destacar. No en sentido de desprecio ni con ánimo de crear desazón. Gran error por mi parte. Porque lo que trajo esa palabra fué todo lo contrario a lo deseado. Trajo un silencio tenso, grave y doloroso, para una noche que lo único que merecía era amor, calidez y tranquilidad por ser la noche que era.

Desde entonces no hay momento que no recuerde aquel instante como uno de los errores mas “tontolaba” que he podido cometer. Más que nada por el contexto en el que se creó la situación. Y sobre todo más a partir de hoy. Siempre es sabio el refranero español. Sobretodo cuando habla de que no hay mas ciego que el que no quiere ver.

He estado ciego durante unos días y no he querido ver. No he querido ver que no puedo llamar egoísta a alguien cuando el primer egoísta soy yo. Por suerte para mi, hay alguien en mi vida que con determinadas palabras es capaz de hacerme abrir los ojos de tal manera que pueda darme cuenta de que las cosas no son como yo me las imagino o las veo. Sino que detrás de cada acción que yo pueda realizar, hay consecuencias en mi alrededor que a veces no son buenas. Esas consecuencias cuando fueron producidas no fueron vistas por mí, porque no hacía mas que mirar a mi propio centro. Egoísta fuí yo por no ver que alguien al que quiero mas de lo que muchos pueden imaginar podría estar pasándolo mal, por no mirar alrededor.

La mariposa movió sus alas y creó un huracán… Ésta vez no lo creo al otro lado del mundo, sino a mi lado. ¿Y por que no ví ese huracán? Exacto, porque no fuí capaz de mirar un segundo a los ojos de alguien y darme cuenta de que tenía que dejar de pensar en mi sólo y pensar en los demás.

Ahora ya no puedo hacer nada, salvo aprender de mis errores. Supongo que como el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, me volverá a pasar. O igual ya me pasó tiempo atrás y no lo recuerde. 

Siempre es bueno pedir perdón, y yo cuando me equivoco, lo hago.

Perdón si grité, si enfaticé, si erré, si lloré y si perdí los papeles. Perdón por no tener empatía y ponerme en tu lugar. 

Y sobre todo gracias por aguantar algo que friamente y pensándolo hoy, yo no hubiera sido capaz de aguantarlo con la dignidad con la que lo aguantaste. Porque si realmente en un momento dado la situación se me fué un poco de las manos y salió una cara mía que no conocías, de haber estado los papeles intercabiados, yo no hubiera aguantado ni la tercera parte de lo que tuviste que aguantar.

Perdón y gracías.

A quien tenga que ir… A mis individuos, a mis amigos… A todos…

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4 comentarios sobre “Mea Culpa

  1. Todos cometemos errores, decimos cosas que luego lamentamos de corazón haberlas dicho. Pero para eso está el perdón, y saber reconocer cuando uno se equivoca, que desde luego no es nada fácil, y ahí está la otra persona que si en verdad te quiere tal y como eres, las aceptará ya que todos en muchos momentos metemos la pata. Es dificil cuando hay sentimientos por medio, de cualquier tipo que sean ya sera por amor, ya sea por rencor, ya sea por un enfado… mantenerse cuerdo y no dejarse arrastrar por las primeras palabras que pasan por tu mente. Es sabio quien reconoce y ve cuando algo ha hecho mal.

  2. Javi… después de un tiempo sin entrar por aquí… prometo visitarte de vez en cuando.

    Muy intenso, muy sentido, muy bonito y a la vez duro lo que has escrito.

    De sabios es equivocarse, pero de más sabios es aceptar un error y pedir disculpas por él. Propio también sólo de aquellos que tienen dos coj… bien puestos.

    También es de sabios valorar lo que tienes y lo que puedes perder… hay que usar la balanza de lo bueno y lo malo. Dios me libre de querer dar una clase magistral a nadie, por supuesto… simplemente lo digo para quien quiera aceptarlo como consejo.

    Ánimo, rey… y un beso muy grande.

    PS.: y recuerda lo que decía mi abuela… “A lo más oscuro… amanece”. Ahora ya sabes qué quiero decir… y se puede aplicar a muuuuchos campos diferentes.

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