Dios mio, tengo musculillos en el cuerpo llenos de cristalitos de azucar por dentro que no hacen mas que pinchar y pinchar… ¡Que si duele! Y yo me pregunto, ¿dejará de doler algún día? Yo sinceramente pienso que ésto ya va a peor, nunca más tendré la sensación de que no me duela nada.

La esclavitud que genera el querer conseguir una meta y la añoranza del cuerpo perfecto al final me van a pasar factura. Y es que donde no hay mata, no hay patata. Uno es un tirillas y tiene que empezar a asumirlo. Y cuanto antes haga ese paso, pues mas feliz será en la vida.

¿A que suena bonito? Jajajaja, pues yo me empeño en llevarme la contraria a mi mismo. Mi operación bikini sigue adelante a pesar de los cristalitos de azucar entre fibras musculares, dolor en hombros, en codos, en piernas… ¡Ay Dios! Dentro de un tiempo llegará el verano y lo agradeceré, vamos creo yo. Pero la meta del verano no es nada con la que llega en menos tiempo. Hay que dar buena impresión, ir con la cara lavada, con la sonrisa perfecta y todo en su sitio.

Cuando uno empieza una operación de éste estilo con casi 30 años se va dando cuenta que las cosas no van tan rápido como hacía un tiempo. ¿Donde están los abdominales que antaño se marcaban con 15 días seguidos haciendo? Pues sinceramente yo creo que los he perdido… Y con ellos la paciencia. Ese gran don que Diós me dio… Lo malo es que yo llegué el último en el reparto y me tocó poquita. 

Conclusión… Estoy hasta las narices de correr una mierda de tiempo, que llego asfixiado al portal de mi casa después de dar “dos vueltas a la manzana” como dice 2400. Estoy mas hasta las narices de mirarme al espejo y seguir viendo el déficit muscular de antaño. ¡Y mas hasta las narices estoy de que me duela todo!

¡¡¡Jooooooooooooooooooooooooooooooooo!!! Que pasa, sí, soy un moñas. Ya lo sabéis.

Pero una cosa tengo clara y pongo a los renglones por testigo de que no me rendiré. Y seguiré con mis dolores y corriendo dos vueltas a la manzana. Algún día serán 3 u a más a más 4… ¡Que escándalo! Y seguiré con mis abdominales ocultos. Estar estan, pero debajo… Hasta que algún día alguien al no tener camiseta me diga:

“¡¿Uy?!”

El Renglon Torcido, 13 a. C.

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