¿Que es lo que mas teme un hipocondríaco en ésta vida? La verdad es que yo soy uno, pero de los raros. Es decir, lo normal es que un hipocondríaco esté media vida en el médico quejándose y tratándose de cosas que él piensa que tiene. Yo soy al contrario, no me gusta ir al médico por miedo a que me confirme mis sospechas de enfermedades que pueda tener.

Los que me conocen sabe que llevo así media vida. Tumores, enfermedades incurables, graves, abordan mis pensamientos a menudo. Hay temporadas en las cuales te olvidas de todo y otras en las que no puedes vivir tranquilo. Es difícil vivir en la piel de uno, porque te convences y tienes la absoluta certeza de que tienes algo. Yo me convencí de ello hace varios años mientras vivía en Zaragoza, hasta tal punto que  creía que me iba a volver loco. Gracias al consejo de la que era por entonces mi pareja y mis amigos, y un día que estaba ya realmente desquiciado, decidí poner remedio a la situación.

Había sido donante de sangre en los primeros años de mi facultad y dejé de serlo por un piercing, un tatuaje, meses de no poder donar… Y meses suficientes para que la paranoia surgiera en mi cabeza.  Un buen día dejé de donar por miedo a que me confirmaran mis sospechas infundadas de tener algo.

Por fin me enfrente a mis miedos y fobias, y volví a donar sangre como siempre había hecho. Y el resultado, el esperado. Absolutamente nada de nada. Todo producto de mi imaginación, como es lógico.

A partir de entonces todo volvío a la normalidad.

Hasta de unos días a esta parte. Y la causa igual que años a… Tatuajes, piercings y muchos meses de espera entre una donación y otra. El tiempo suficiente para empezar a pensar de nuevo. ¡No pienses Renglón! ¡No pienses! Me había llegado cartas para ir a donar sangre, pero por una causa u otra no encontraba el momento. Llevo un mes pensando en ir, y no me decidía. Y todo, ¿por qué?  Pues por la misma tontería de siempre. Uy, no vaya a ser que me digan algo… En fin. Así que hoy a sonado el despertador a las 7 de la mañana. Voy. No voy. ¿Pero por que no ir? ¿Y si me dicen algo ahora justo antes de 2400? ¿Pero que te van a decir tontolaba? Me meto a la cama. ¡Levántate mariquita! Que ya estás despierto… Bueno, mejor lo dejo para cuando vuelva…

Y después de toda la tontería, he ido. He vuelto a donar sangre después de meses sin hacerlo por cagado… Es lo que hay. Fuí, soy, y seguiré siendo hipocondríaco hasta que me muera…

El Renglón Torcido, 16 a. C.

 

 

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