¿Y cuál es ese placer?

El placer de saber algo que nadie mas sabe. Hablar de algo con alguien y reirte por dentro sabiendo que no dices toda la verdad. Contar historias guardantode lo mejor para tí mismo. En lo que callamos está el verdadero valor. ¿Como decían algunos? Vale mas por lo que calla que por lo qeu habla, ¿no es así?

Realmente lo que callo y no hablo sólo tiene valor para mí. Eso sí, un valor que no puedo valorar valga la redundancia. Esos secretos que guardamos, que no queremos desvelar ni a nuestro mejor amigo. Son pequeñas chispillas que hacen que se te alegre una mirada, o un segundo en el día duro de trabajo.  

Como todo el mundo en ésta vida, y como todos los que lean esto, yo tambien tengo secretos. Muchos de ellos son compartidos con personas cercanas, otros con nadie.

Y me encanta tenerlos.

Lo malo de un blog, es que los secretos no desvelados son los que mas jugo podrían dar a la hora de ser plasmados en una entrada. Pero evidentemente puestos aquí dejarían  de tener todo el encanto que tienen.

Ahora mismo sonrío. Uno de ellos me lo provoca. 

Pero en ello está el placer de la omisión. 

El renglón torcido, 17 a. C.  

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