No hay nada que haga mas a menudo en ésta vida que esperar. Y es que cuántas y cuántas horas hemos “perdido” esperando. Bien a una persona, a algún que otro individuo tardón (ejem ejem ¡Prada! ejem), esperando algún momento determinado… En definitiva, haciendo que no disfrutemos del presente viendo un futuro que aún no estamos viviendo.

Francamente, a mi las esperas no se me dan nada bien. Me pongo nervioso desde el minuto uno de la falta de puntualidad de aquella persona con la que he podido quedar. Se me acelera el corazón y mi grado de paciencia infinita empieza a hacerse mas bajo.

Hoy contando en el calendario de mi teléfono rojo he visto que una fecha señalada desde hace mas de dos meses, está a 25 días vista. Y cuando me he dado cuenta, he empezado a sudar como un pollo.  En el mismo instante mi cabeza ha empezado a planificar todos y cada uno de los pasos que tengo que dar antes de que ese día llegue. Comprar, donar, cortar, planear, mirar, comprar y volver a comprar, ahorrar, volver a mirar y ¡Diós! ¡Cuántas cosas en tan poco tiempo! Y lo que tiene más INRI, de esos días, 9 estarán señalados con el teléfono rojo.

¿Quién me va a aguantar? Yo creo que ni yo mismo. Y de por medio, un cumpleaños, otro cumpleaños y una comida más. ¿Realmente hay tiempo para todo ésto y no desquiciarme por el camino?

Sí, lo reconozco. Estoy muy nervioso. Volar en soledad a un rumbo desconocido, incierto, pero seguro y certero. ¡Volar! ¡Yo! ¡Y sólo! Una aventura desde el minuto uno. Pero los nervios van mas allá de un siempre viaje en avión. Los nervios son los que no me dejan dormir bien desde hace un tiempo aunque me esfuerce en decir que lo hago bien. Los sueños son mas frecuentes a medida que pasan los días, tanto los buenos como los malos. Pero el final desde luego justifica cien por cien los malos momentos que puedan darse hasta pisar de nuevo tierra.

No queda nada, 2400 a 25. Esto marcha, y yo, mientras espero. Aunque trate de no hacerlo día a día porque cada vez es más difícil . Como he dicho antes, es mejor caminar día por día, que mirar el objetivo final. Muy buen consejo pero para mi no me lo aplico.

El día se acerca ¡y yo con éstos pelos! Se acerca y la operación bikini va fatal. Se acerca y yo sin bañador. Se acerca y sigo igual de… ¿pálido? ¡Un momento! ¡Ya no estoy tan pálido! Objetivo cumplido, ya solo me quedan unos pocos mas antes de que salga mi vuelo al país de nunca jamás.

¿Los niños perdidos del país de nunca jamás no regresaron nunca, verdad?

Anuncios