He llegado tarde a trabajar, y no por culpa del tráfico, ni de la lluvia intermitente y ni tan siquiera por que hubiera salido tarde de mi casa. Iba feliz, conduciendo mi coche, al cual le faltaba agua en el depósito de los limpiaparabrisas, y como consecuencia de ir detrás de un camión y de las lluvias que hacen que Pamplona sea como Mordor (Jaollo, va por tí), mi luna delantera había engordado unos dos centímetros con una capica de barro. Pero como la felicidad era mi copiloto, e iba con tiempo a mi curro, pues pensaba en parar enfrente en doble fila, entrar tranquilamente a por una botella de agua, y llenar el depósito. Después, limpiar mi luna, y aparcar. Buen plan.

Pues no.

LLego a una rotonda a 2 minutos de mi trabajo, 16.45h. Control de Policía, los de azul. Glupps… Yo pensando, ¿y a mí por que me van a parar? Pues ale, a parar. Por circunstancias de la vida, o por tener mas neuronas activas hoy en mi cerebro que en otras fechas, tras una serie de circunstancias y agilidad mental, hoy puedo escribir esta historia y no haber pasado unas horas en comisaría o dentro de la furgona.

Un señor educado, de azul, me pide papeles del coche y DNI. En éste punto hacemos un Flashback….

Flashback: Día 18 de Febrero, cita para hacer mi DNI nuevo, caducado desde noviembre de 2009 y extraviado en nochevieja por circunstancias ajenas a mi sobriedad… Desde ese día, hasta el 18 de Febrero, sin DNI. Y lo renové por la proximidad a volar en el futuro próximo…

– DNI y documentación del coche.

– Ahora mismo. (Menos mal que tengo mi DNI desde hace 7 días, sino, multa)

Se van a la furgona, con mis documentos. Me piden que me baje del coche, y me pregunta si llevo algo en los bolsillos. Inocente de mi, digo que nada, pero con los nervios, y al notar algo chiquito en el bolsillo pequeño de mi pantalón, le digo “Ay, espera, que aquí hay algo…  A no, que es solo un papel billete de la villavesa (autobús urbano para los no pamploneses)”

¡Como coño se me ocurre decirle al Sr. Azul que espere que he encontrado algo en los bolsillos!  En fin… El Sr. Azul me pide mi bolso, lo registra. El Sr. Azul me dice que me aparte del coche y lo empieza a registrar. Basurilla por todos los lados, un “taperguare” en el asiento de atrás con la cena para hoy que me había hecho mi hermanica con un trozo de pan tambien, y poco mas sospechoso en el coche… Y de repente el Sr. Azul me pide que le abra el maletero… Flashback

Flashback: 9.40 a.m. Suena mi móvil, número desconocido, al otro lado de la línea Sra. Brown llorando porque su perrita tenía una hemorrágia por la vulva. Voy con mi coche a recogerla a su casa para ir al trabajo. La perra un charco de sangre, la acera igual que la matanza de Texas. Cojo una toalla de mi coche y con una sábana que traía Sra. Brown hago una especie de pañal y perra, sábana y toalla al maletero. Al llegar al trabajo, solo bajan perra y Sra. Brown. Toalla llena, llena, pero llena de sangre, junto con sábana, más llena aún, quedan en el maletero, así como manchas de sangre diversas por la tapicería.

– ¡Abra el maletero! –  exclamó el Sr. Azul…

Glups… Cuando por fin consigo abrir el maletero del coche, doy gracias a mis estupendas neuronas que hoy han trabajado estupendamente y a media mañana me acordé de volver al coche para quitar los restos de sangre de mi maletero. Porque imagináos que el Sr. Azul de repente abre ese maletero y aparece una toalla y una sábana llenas, llenas, llenas y llenas de sangre. Lo menos las manos sobre el coche y a pasar mas mal rato todavía.

Todo ha terminado bien. Yo con mi DNI nuevo (volare, oh, oh) y mi maletero sin rastros de sangre para los señores polícias. De vez en cuando agradezco a mi cerebro que se acuerde de las cosas, y no haga que por ejemplo bolsas de ropa y otras cosas estén en mi coche como tiempo mínimo 2 semanas. Hoy me ha venido muy pero que muy bien. Porque está claro, todo tenía una explicación lógica y comprobable 100%, pero hasta que hubiera dado mi versión de la sangre en las toallas del maletero de haber estado aún alli, ¿que hubiera pasado mientras tanto?

En fin, puede que la relajación de mi tercio distal corporal “forzada” haga que toda la concentración esté en el tercio superior de mi cuerpillo. Vamos en la cabeza.

Un día especial. Buenas noches.

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