Conexión Canarias, o cómo sobrevivir a -2ºC.

 

¡Que bonito es Navarra! ¡Cúanto verde tiene y que paisajes tan bellos! Pues efectivamente lo és, y mucho. Pero los navarros vivimos los efectos secundarios de tan bonita estampa como podemos. Y es que para que todo sea tan bonito y tan verde, los inviernos, anteriormente otoños y futuras primaveras, pues son como tienen que ser. ¡Como Dios manda! Bien de frío y bien de agua. Y así, tras jornadas y jornadas de una lluvia imparable, ha vuelto a llegar una nueva ola polar… Está claro que éstas ultimas las viene sufriendo toda la península, pero yo digo una cosa: ¿donde vivo yo? En Pamplona; ¿que tiempo sufro yo? El de Pamplona… ¿Y de que me puedo quejar? Pues de lo que me toca…

Así uno despierta una bonita mañana de enero, con pocas ganas de levantarse y arrastrando aún secuelas y antibióticos de mi gripe anginosa pasada. Levanta la persianica y ¡oh!, gran sol de invierno (ese que se ríe si no te lavas las legañas). Pero no… El sol es una engañufla para que salgas a la calle cuál loco sin sentido sin abrigarte. Así que hay que saber cuando ponerse el uniforme de invierno que uno ya no está para andar con catarros cada 15 días por no ponerse un gorro o por el qué dirán. Y uno sale de casa con esas pintas. Que entre la barba y lo negro, es la mejor forma de pasar inadvertido.

Y mientras camino por la calle tratando que el gorrito de lana regalo de Los Reyes Magos de Oriente, no se despegue demasiado de mis orejillas, recuerdo mi conexión “webcam” canaria, y al individuo Bearvogue diciendo “si aquí vamos en manga corta, si aquí hace 20 grados”… Maldita sea con el clima de las islas y que envidia dan ¡coño! Esa conexión canaria viene a la mente cada vez que hay que salir cada helante mañana a la calle.

Luego durante el día, parece que el frío se olvida. O mas bien es el cuerpo el que se va aclimantado a las temperaturas bajas. Entonces es cuando vas y la cagas. Porque a mediodía, te envalentonas. Ves que el sol calienta un poquito mas, o por lo menos luce mas alto (lógico). Érras al fiarte de lo que pueda o no llevar la gente por la calle y la cagas decideiendo cambiar tu gorrito de lana gordito, por tu gorrita fashion, que la calva te la tapa, pero las orejillas van a la intemperie.

 

 

Sales a las calles con éstas pintas, la calvica tapada, con el mismo pañuelico, pero ahí está el fallo. Orejillas vistas. De lo que no te acuerdas cuando sales, es que llegarás a casa cuando el sol ya no brille, y el reloj marque una temperatura de -2ºC. Con todo ésto, llegas a las ocho y media de la noche a tu casita, con la cabeza caliente, el cuello protegido, el cuerpito abrigado… ¡Y las orejas para hacerte 7 millones de piercings, que no te enteras de ni uno!

Y al llegar, pienso… Que bonito es Navarra, que verde, que campos que todo… Pero que agusto me iba a las Canarias a ponerme en manga corta ahora mismo. ¡Bearvogue, que voy!

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2 comentarios sobre “Conexión Canarias, o cómo sobrevivir a -2ºC.

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