Espero que haya alguien que cuíde de mi cuando muera, cuando me vaya.

Espero que haya alguien que libere mi corazón, que le guste sostenerlo cuando esté cansado. 

Hay un fantasma en el horizonte cuando me voy a la cama. ¿Cómo podré dormir al llegar la noche? ¿Cómo descansará mi cabeza?

Tengo miedo del lugar que está justo entre la luz y ninguna parte. No quiero ser el elegido, allí abandonado, allí abandonado.

Hay un hombre en el horizonte que desea que me acueste. Si sucumbo a sus pies esta noche permitirá que descanse mi cabeza. 

Así que hay una esperanza de que no me caiga o quede paralizado por la luz

Y como un regalo enviado por Dios no iré a esa línea, al horizonte.  

Espero que haya alguien que cuide de mí cuando yo muera, cuando yo parta. 

Espero que haya alguien que libere mi corazón y que me abrace cuando esté cansado…

 

Pocas cosas se pueden decir después de una canción tan impresionante. Recientemente leí una entrada en la que alguien cercano a mi recordaba a su padre, ausente en su vida, omnipresente en su corazón. ¿Quién no tiene miedo a la muerte? ¿Quién no ha pensado que en cuestión de segundos puede cambiar tu vida radicalmente? Yo lo hago, aunque sea torturarse a base de pensamientos inadecuados. Muchas veces me voy a la cama y pienso que algo puede pasar que haga que no vuelva a oir la voz de un ser querido, ni a sentir su olor, ni el tacto de su pelo. Muchas veces también pienso en todo lo que diría a tantísima gente si supiera que no voy a volver a hablar. Incluso ahora mismo tengo miedo de escribir éstas líneas porque lo que a veces mostramos que nos inquieta, nos hace mas débiles. Aunque la muerte al fin y cabo hace débil a cualquiera.

Antony and the Jhonsons, Hope there’s someone. Una canción que llevo en la cabeza desde hace mucho tiempo, pero un nuevo escrito que a pesar de lo poco original que hay en él, sin contar la traducción de la letra, guarda mas en sus espacios en blanco que en las letras que se leen.

 

Anuncios