No, no penséis mal. No soy idiota para los que penséis que Indhira lo es. No soy una puta, para los que penséis que ella lo és. Y ahora explico la razón.

La verdad es que ayer viendo Gran Hermano uno puede pensar que lo que hace Indhira es mucho cuento, que es muy buena actriz y que lo de llorar y tal lo hace solo para seguir consiguiendo programas y seguir ganando dinerito a costa de su historia ya acabada con Arturo. Pero yo he llegado a la conclusión de que la entiendo perfectamente. No hay mas que sufrir algo en tus propias carnes para darse cuenta de que puedes llegar a llorar sin ningún problema.

La cosa se sufre en propias carnes cuando un individuo decide tomarte el pelo. Y aunque esa tomadura de pelo no durara mas de dos minutos, la sangre te arde como si fuera una eternidad. El año nuevo ha entrado bien. Y uno siempre tiene alguna cosilla guardada que comparte con pocos, pero que ahí está. El problema viene cuando el que lo sabe, en éste caso Las Vegas, mi querido individuo Las Vegas, sabe que hay algo guardado y que si me pica, tardaré en saltar menos de lo que canta un gallo.

¿Y que pasó? Pues que lo consiguió. Bueno, no del todo, porque antes de que diera el primer grito o tomara medidas, fue rápido y me dijo la verdad. Porque me conoce bien y sabe que mi cara cambiaba por segundos. Pero eso de que te digan que alguien que medianamente te interesa y que bueno, ha podido “ver como es el techo de mi habitación” (…), quiere tirarse a tu mejor amigo con 24 horas de diferencia… ¡Como para que no te arda la sangre!

Mis amigos hacen que me sienta como una Indhira cualquiera. En este caso era mentira, pero si hubiera sido verdad, del enfado a las lágrimas hay un paso, y se puede llegar a él sin ningún problema.

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