Hace poco me preguntaron sobre mis propósitos de año nuevo y aún sigo pensando en ellos. Y me he dado cuenta que ponerse a pensar en que quieres proponerte para el año nuevo no funciona del todo, porque si no tienes algo ya en la cabeza pensado de antemano, es inútil darle vueltas a ver si sale alguno.

Podría proponerme dejar de fumar, que es algo que mucha gente hace y mas como están las leyes últimamente. Pero la verdad es que no fumo ni lo he hecho nunca, asi que ese mejor dejarlo. Podría volver a decir que uno de mis propósitos para éste año es llegar al verano luciendo un cuerpillo mas esculpido en musculitos y menos en pellejitos. Pero tambien ésto me lo he propuesto muchas veces a pesar de que en 2009 empecé a poner medidas para conseguirlo.

Si buscas y buscas por los pensamientos al final siempre se encuentras cosillas que poder mejorar. Como por ejemplo tratar de mejorar mi carácter visceral y gritón por naturaleza, para que los que me rodean vivan mas tranquilos a mi lado. O intentar ser mas amigo de mis amigos para conocernos mejor, de los que quieran claro. O hacer mas agradables los ratos que paso con mi familia. Pero estos no necesariamente son para proponermelos justo cuando empieza el año, sino en el día a día.

Si que es cierto que algo me gustaría hacer, y de ser posible lo haré. Hay gente que quiero y que tengo desparramada por la geografía española incluso mundial y que a algunos año tras año, y a otros después de meses y meses diciendo que nos veremos, no ha llegado el momento. Uno de esos propósitos sería intentar cumplir mis promesas y abrazar a quienes un día me abrazaron, ya sea física o mentalmente.

Por lo demás, proponerme algo más, será sobre la marcha. A día de hoy, no hay ningún objetivo mas.

Aunque hay algo que quiero… No quiero proponerme yo nada, quiero proposiciones. Proposiciones indecentes y decentes. De viajes y lecturas. De amores y desamores. De cerebro y corazón.

Propongo que me propongan.

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