Leyendo un domingo de resaca el suplemento del País, uno encuentra fábulas bonitas que compartir con los individuos y amigos:

LA ARENA Y LA ROCA

Dice una leyenda arabe que dos amigos viajaban por el desierto y discutieron. Uno acabó dando al otro una bofetada. El ofendido se agachó y escribió con sus dedos en la arena: “Hoy mi mejor amigo me ha dado una bofetada en la cara”.

Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis, donde decidieron bañarse. El que había sido abofeteado y herido empezó a ahogarse. El otro se lanzó a salvarlo. Al recuperarse del posible ahogamiento, tomó un estilete y empezó a grabar unas palabras en una enorme piedra. Al acabar se podía leer: “Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida”.

Intrigado su amigo, le preguntó:

– ¿Por qué cuando te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes en la roca?

Sonriente, el otro respondió:

– Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y del perdón se encargará de borrarla y olvidarla. En cambio, cuando un gran amigo nos ayuda o nos ocurre algo grandioso, es preciso grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento de ninguna parte del mundo podrá borrarlo.

Por todas aquellas veces que hemos sufrido bofetadas por parte de alguien que comparte nuestra vida. Por aquellas en las que he dado yo bofetadas sin quererlo. Esperemos que en aquel momento grabáramos el hecho en arena y no en la piedra de la memoria del corazón. Así el paso del tiempo hará que de los pequeños bofetones aprendamos y construyamos una relación mas solida.

El viento borró los escritos en la arena.

Lo que ha dejado está grabado en piedra.

A Madonna Lilly, Eri Y Leti.

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