No se si hacer un pequeño resumen de mis vacaciones, o sin mas pasar de ellas y olvidarme. La entrada que tenía preparada en mi mente para hoy iba a ser muy diferente a ésta que ahora sale a traves de mis dedos. Y todo porque éstas vacaciones han sido un poco peculiares. Con solo decir que son la una y veinte de la madrugada, y acabo de llegar de trabajar…

¿A que no cuadra con vacaciones?

Pues efectivamente, no, pero la vida es así. Venía hoy con Las Vegas de gastarme un poco de dinero comprandome unos caprichillos, y llegaba a mi casa decidido a comprarme una “guarrería precocinada” en el Eroski, cuando recibo una llamada de teléfono que cambia todos los planes desde las ocho de la tarde. Y cual es la conclusión: que mientras escribo éstas líneas, estoy cenando un bol de cereales Chocapic de Nestlé de un solo color (no como los que le gustan a mi sobrino el mayor) y esperando a ver si me pica un poco el sueño, porque ahora mismo estoy más despierto…

Supongo que hoy será noche de mil vueltas en la cama, contar ovejitas, y no obtener resultado alguno. Ponerse muy nervioso porque siguen pasando los minutos en el reloj y mientras tanto pensar en los días de descanso que se han esfumado casi sin darme cuenta.

¿Sabéis lo que viene bien en éstas noche así? Alguien al lado al que abrazarse mientras escuchas su respiración y te vas relajando y relajando hasta que Morfeo viene a por ti.

¡Mierda! Solo tengo una almohada a lado…

Si las vacaciones son para desconectar, yo sigo más conectado que antes de irme. Este trabajo es así y no hay que darle mas vueltas al asunto.

De seis, tres. No es mal promedio para unas vacaciones “interruptus”.

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