Son las doce de la noche, bueno, menos cinco, mientras escribo esta entrada. Ésta noche debería ser una de esas de las que te acuestas feliz y relajado, porque hay mejor en ésta vida, que acostarte la noche de un domingo sabiendo que al día siguiente no tienes que trabajar porque estás de vacaciones…

En efecto, estoy de vacaciones. Ole ole ole. Para los que estéis pensando en que tengo muchas vacaciones o que morro tengo o envidias varias, he de decir, que como la mayoría de los españolitos de a pie. Mi mes de vacaciones como la mayoria de los currantes, lo que pasa es que me las reparto bien. De eso se trata.

La cuestión es que me voy a meter en la cama ya mismo. ¿Y eso por qué? Pues porque hay una cosa importante a tener en cuenta. Si tienes vacaciones, o desapareces del mapa cogiendo un vuelo al fin del mundo (que en mi caso lo de los vuelos no está aconsejado), o tendrás vacaciones haciendo favores a los pobres currantes que trabajan alrededor tuya.

Conclusión, mañana a las 7 de la mañana, tengo que estar en casa de mi hermana para cuidar de mis pequeños monstruitos que son mis sobrinos. Eso conlleva despertarlos a las 8 de la mañana, darles de desayunar, vestirles, ponerles las batas, llevarlos al colegio y por supuesto no olvidar el almuerzo.

¿Estaré preparado?

Pues seguramente sí, lo veremos mañana bien prontito. De una cosa estoy seguro y es que me reiré con los enanos sí o sí. Y tambien me reiré cuando levante la persiana mañana “al amanecer” y vea que aún no estan puestas ni las calles.

¡A disfrutar de las vacaciones!

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