tatu

Me duele un poquillo la espalda, pero básicamente es porque me ha dado la gana y encima he pagado por ello. Desde ayer por la noche, hace ahora mismo justo 24 horas, tengo una nueva inscripción grabada en mi piel. No es la primera que hay, y seguramente no será la última, aunque como siempre cada vez que me he sentado delante o debajo de esa máquina con su sonido permanente, llegué a pensar “quién coño me mandará a mi hacerme éstas cosas”. Pero luego todo se olvida y con el tiempo entra el gusanillo de ¿por que no otro?

Desde hace cinco años, el tema del próximo tatuaje estaba claro… La inscripción no concretada, pero el tema clarísimo. Pero han tenido que pasar esos años para que la promesa que hice se cumpliera. Mas que nada porque desde entonces, siempre encuentas cualquier otra cosa que hacer con los ahorrillos que un nuevo adorno en tu cuerpo.

Gracias a mi teléfono rojo, he podido llegar a materializar dicha promesa. Una deuda sin cobrar que fué pagada, permitió que guardara el dinero con recelo para llegado el momento oportuno poder coger hora y realizar mi tatu. Y así fué. Desde ayer, camisetas manchadas con pomada y restos de sangre. Y pequeño escozor en mi espalda, pero contento de tenerlo ya conmigo. El dolor merece la pena al verlo… Pero aquí no lo enseñaré. Los curiosos, que me pregunten que yo lo enseño sin ningún pudor. Eso sí, en persona. Y el significado, el título lo dice aunque el por qué queda para mí y mucha gente que me conoce.

Ahora por las noches duermo más acompañado.

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