FOLLO-PRIMERA-CITA

A medida que vamos cumpliendo años, las cosas que nos tocan vivir evolucionan como lo hace el resto del planeta. Pero en éste caso la evolución tiene mas que ver con el modo de afrontar las cosas en las diferentes etapas por las que pasamos que a una mera etapa evolutiva. Y es que por supuesto cuando te acercas a los 30, las primeras citas no son como cuando te acercas a los 20.

Está claro que los escenarios van cambiando a nuestro alrededor, y lo que antes podían ser rollos de una noche de sábado, comienzan a ser rollos de domingo porque la noche anterior nos hemos cambiado el teléfono y mañana ya veremos. Las noches de juerga son de juerga con los amigos y el resto pasa a un segundo plano. Y si tienes que conocer a alguien, se conoce con tranquilidad y sin prisas, como debe ser. Por supuesto una cosa no quita otra y todos somos humanos y hay calentones. Pero de eso no se trata.

Y es que las primeras citas con los veinte más todos, son calmadas, tranquilas, sin agobios y sin expectativas en la mente. Son un ” a ver que pasa”, y la tranquilidad que se tiene cuando se piensa de esa manera no se paga ni con mastercard. Incluso diría mas. He llegado a desterrar las palabras  “primera cita”  de mi vocabulario, porque creas que no, el hecho de mencionarlas ya crea tensión en mi ambiente.

Yo sigo siendo una tortuga dentro de mi caparazón. Desde que metí la cabeza dentro hace unos cuantos meses ya, no la he vuelto a sacar, y no me parece que vaya a ver la luz del sol próximamente. Quizá por eso haya alcanzado una tranquilidad absolutamente pasmosa ante cualquier circunstancia nueva de conocer a alguien por primera vez.

No me da miedo conocer gente nueva, ningún miedo. Y quizá por eso a la hora de llegar a conocer a alguien me muestre mas frio o indiferente de lo que cabría esperar. No se, quizá sea otra forma de autoprotección, el mismo caparazón de siempre. Pero la cuestión es que ahí estoy, y no hay temores a dar pasos o decir cosas o dejar de decirlas. Pienso que a medida que cumplimos años vamos queriendo claridad, simplicidad y la suficiente madurez para no dar pasos en falso que luego den lugar a malos entendidos. Y por supuesto, si eso es lo que quiero la prioridad mía será dar lo mismo que exijo.

No me he vuelto duro, sigo siendo el mismo romántico empedernido que se ha llevado mas hostias que un pandero por confiar en las personas equivocadas. Por creer en cosas que desde el principio y vistas desde fuera estaban destinadas a fracasar. Por ser inocente y pensar que cuando te dan razones para no hacerte daño, esas razones erar reales y no simplemente excusas. Ahora soy el mismo romántico pero con la lección aprendida, o por lo menos la teoría.

Habrá que ver la práctica.

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