alma

Parece que el salón de mi casa donde me encuentro ahora mismo sigue abarrotado de gente a pesar de que estamos pantalla y yo solos, rodeados de globos por todas partes. Muchas voces resuenan aún entre éstas cuatro paredes a pesar de que hace 24 horas que terminó la celebración que ya sabéis. Los niños corriendo y jugando con globos, e imaginando ser batman y princesas batman. Otros más pequeños se ríen aún en brazos de su madre, que serán los que en el futuro recorran éste mismo suelo. Y los mayores merendamos, bebemos y reímos, que para eso nos juntamos. Mientras que alguno hace oídos sordos a las recomendaciones del médico y beben alcohol, otros me quitan mi cubata mientras yo no me doy cuenta. Un año más, esperemos que no sea el último, nos hemos juntado la familia, sin desencuentros.

Pero éste fin de semana deparaba otra sorpresa, y no solo los regalos de cumpleaños. A veces la vida te sonríe y devuelve a tu camino personas que en algún momento pensé que no volvería a ver nunca. Hace unos 8 años dejé de ver, saber y oir al Ave Danix. Las circusntancias que nos rodeaban en aquel entonces hicieron que por H o por B, su camino de baldosas amarillas llevara a la ciudad de las esmeraldas mientras el mío guiaba a la de rubíes. Tanto se distanciaron  nuestros adoquines amarillos que la lejanía hizo borrar las pruebas del conocimiento… Sin móvil, sin amigos comunes localizables y sin ninguna otra pista, el hecho de volver a juntarnos solo quedaba en manos del destino.

Y parece que el destino así lo quiso y tras éstos 8 años, hemos vuelto a vernos y oirnos. La hora de más de un día más ha hecho que repasaramos el tiempo transcurrido desde nuestro último Hasta luego… El Ave Danix ahora es Ave Zen. Los años lo han calmado y se respira relajación a su alrededor,  por supuesto se respira sin olor a tabaco. El alma de zaragoza, como el señor de la fotografía ha venido a verme y espero que no pasen tantos años hasta que podamos juntarnos de nuevo.

Hace unos días en una entrada bastante pesimista o triste que escribí, seguramente debido al teléfono rojo que llevaba conmigo, hablaba de la estación de tren en la que esperamos que pase el nuestro para cogerlo. Hoy sin embargo pienso que cada día pasan por delante nuestra muchos trenes, y hay que saber agarrarse a ellos. Los trenes no significan amores o desamores solamente. Los trenes son oportunidades diferentes que vemos a diario y que se nos da la oportunidad de aprovechar. El último que ha pasado me ha hecho reencontrarme con un amigo del pasado, que podría haberlo dejado pasar.

Hoy soy mas optimista, la vida está llena luces, la cuestión es mirar al lugar correcto en el momento oportuno. Una luz es un amigo que vuelve a tu vida. Una luz es la sonrisa de un niño mientras llena la cara de nata a su tío y se ríe sin ninguna otra preocupación. Una luz es reirse de uno mismo al darse cuenta de que el problema de no saber conducir un Seat Ibiza era que metía cuarta en lugar de segunda.

Hoy hay más luz.

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