IMG_NEW

21 de Octubre de 1980.

2.25 h.

Hace 29 años, justo a la hora que se publica ésta nueva entrada, nacía en Pamplona. Hoy es mi cumpleaños. Dentro de justo un año cambiaré los veinte por los treinta. Un reajuste en la vida al que uno debe irse acostumbrando poco a poco no vaya a ser que luego entremos en crisi. Y bueno, la verdad es que se va llevando con dignidad. Está claro que el paso de los años nos afecta a todos, y siempre nos quedan las palabras de consuelo de aquellos que tienen más que nosotros, recordándonos que la treintena es lo mejor de la vida. Pero tambien empiezas a darte cuenta de que ya no eres tan joven como para hacer cualquier locura y excusarlo con el tema de la edad e inmadurez. Los niños ya te ven como un señor, y te lo hacen saber cada vez que se dirigen a ti. Las canas empiezan a salir a parte de en la cabeza en otros sitios, como la barba. Son pequeños detalles, pero son.

Por otro lado, siempre podemos mirar el vaso medio lleno y ver las cosas bonitas que ganamos con la edad. Experiencias que hemos vivido durante los años pasados. Aquellos años de colegio en los que pude llegar a ser objeto de burlas aclaradas en su mayoría con el paso del tiempo. Los años en el Instituto donde conocí a gente genial que todavía hoy recuerdo con mucho cariño. Los años de mi vida en Zaragoza donde conocí a la mayoría de mis amigos, esos que te encuentras un día en la vida y sabes que van a estar siempre ahí. Y después de todo eso llega el mundo laboral y su entorno. La vida te hace ganar dinero, ganar independencia, libertad… Tiempo libre para disfrutar de tus logros y lo disfrutas más porque económicamente no dependes de nadie. Y con los años conoces a gente, individuos, que aparecen de la nada y que por nada te gustaría que desaparecieran porque son parte ya de tu familia.

Y con 29 años ves como la familia ha ido cambiando poco a poco. Los que de pequeños jugabamos con los playmovil ahora muchos juegan con sus hijos. La familia aumenta. Sobrinos que te vuelven loco pidiéndote cosas a los cuales no te cansarías de dar besos nunca de no ser porque les dejo los mofletes rojos porque pica la barba. Nuevas generaciones que hacen darte cuenta de que el tiempo pasa. Y bendito sea que pase. Porque tambien cada nuevo pequeñito que llega en cierto modo te recuerda que hay gente que ya no está y que no celebrarán sus cumpleaños. Gracias a Dios, (ey, si hay Dios, seguramente entienda de emoción, si hay Dios), seguimos adelante los que seguiamos hace un año.

Así ha pasado un año más. La mayoría de éste compartido a través de mis renglones torcidos. De mi mismo poco diré que no haya dicho ya. Cumplir años me encanta, estoy vivo y si vivo cumplo. Eso es lo importante. Y no solo eso, sino que estáis ahí conmigo, sabéis quienes sois. Estoy bien, unos días bien, y otros no tambien. Pero realmente no tengo motivos para formalizar una queja. Aunque como no puedo estar sin quejarme, el cumplir años hace que quieras compartir estas cosas con alguien. Quizá sea el pero, pero un pero insignificante al lado de todo lo bueno que me rodea.

Tengo 29, un año más. ¿Que me depararán?

Anuncios