tocapelotas

Si no he hablado de ellos, perdonad, pero los tengo tanto en la cabeza que para mí es como si ya lo hubiera hecho. Aunque si no los he denominado asi en alguna entrada anterior, tambien son comparables a los calientapollas a los que mencioné en la entrada del 27 de Julio, llamándose calientas.

En fin, que das una patada a una piedra y salen 2 tocapelotas seguro. Porque efectivamente, el ser humano es el único animal que tropieza 2 veces con la misma piedra y lo corroboro 100%. No dos veces, ya no se ni cuantas. Es mejor no llevar la cuenta.

Uno trata de poner la mejor cara siempre, ante cualquier tipo de situación, y sobre todo trata de salvarlas de la manera  más airosa posible sin demasiados daños colaterales. Pero a veces, éstos últimos daños son difíciles de evitar. Más aún teniendo en cuenta que el alochol la mayoría de las veces está presente y la noche confuende a todos sin excepción.

El problema principal es que no me gusta que me mientan descaradamente y sin ningún tipo de pudor. No me gusta. NO ME GUSTA.

¿Queda claro?

Es más, hace que las madejas de mi cerebro de la entrada anterior se líen de tal manera, que el cóctel resultante de ese alboroto será explosivo seguro. La mentira directa y sin piedad, aún cuando yo digo que me estás mintiendo sobra. Hipocresía la justita niños, que ya somos mayorcitos. Aunque algunos parece que no tanto.

Si me quieres tocar las pelotas, avisame y nos las tocamos los dos, dado que puede llegar a gustarme. Pero si lo vas a hacer tu solo y a mi se me va a quedar cara de Valderrama, pues te metes la manita por el culito y se las tocas a tu madre. Si me vas a mentir, dimelo directamente y no lo hagas para quedar bien.”Oye, que es mentira pero que así quedo mejor”. Pues uno sabe a lo que pinta la partida y se le queda menos cara de gilipollas.

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