madeja

A veces los pensamientos en mi cerebro son tan enrevesados como una madeja de lana… Tengo que buscar y buscar y buscar hasta que encuentro el inicio del ovillo y a partir de ahí comenzar. Es habitual en mi vida no encontrar el inicio del problema, bien sea a nivel profesional como sobre todo a nivel personal. Me cuesta localizar ese cabo perdido dentro de mi cabecita, para que una vez localizado, poder tirar despacio de él eliminando toda la maraña que lo rodea.

Unas veces se da mejor el desenredo. Otras veces lo único que pasa es que de tanto tirar y tirar del cabo, al final se hacen nudos por el camino y no queda otra solución mas que cortar y ya empezaremos de nuevo. Por suerte, éstas últimas son las menos. Pero tambien son.

Éste pensamiento me surgió hace poco mientras en el trabajo me plantearon un problema al que tenía que buscar la solución. Esa solución estaba en mi cabeza pero al principio era dificil localizarla. No fue complicado una vez que te calmas, respiras hondo y empiezas a buscar el inicio. Y cuando lo tienes localizado, el resto viene solo.

La cuestión es que a partir de ese día me he dado cuenta que no solo en el trabajo afronto los problemas así, y que si me tranquilizo y busco dentro de mi cabecita, el cabo suelto del que tirar a veces está más visible de lo que nosotros nos hacemos ver.

La cabeza está llena de ovillos de lana, y cada uno contiene diferente información que almacenamos durante años. Vivencias, estudios, sentimientos, recuerdos… Todo ovillos de lana. Sólo tenemos que saber de cual tirar en cada momento y sobre todo, no dejar que se lien.

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