reloj-dali

No me gusta que me hagan perder el tiempo. En absoluto. Mi tiempo es mi vida, y con el no me gusta que nadie juegue. Hoy lo han hecho, y ahora mismo me subiría por las paredes. Son las 00.36 horas de la noche. Acabo de llegar a casa desde las 23.25 horas que salí de ella… Total, para nada. Que bonita forma de desperdiciar un hora de mi vida… En nada. En esperar a alguien que no llega porque no se le ocurre pensar que hay alguien que está esperando porque ellos han querido. Mi teléfono rojo suena y salgo disparado de casa, para que una hora después tenga que usarlo yo para llamar y preguntar por qué llevo como un pasmarote en mi habitáculo tanto tiempo esperando si que llegue nadie.

¿Y quién me devuelve ésta hora? ¿Donde se ha ido? Ha pasado sentado en una silla, con la adrenalina disparada y sin nada más… Nada, absolutamente nada más… ¿Realmente alguien tiene derecho a robarte tu tiempo de esa manera? Sinceramente creo que no hay derecho. No es la primera vez que me pasa, y me imagino que no será la última. Pero hoy no puedo más.

Unos se llevan mi tiempo, otros mis ganas, y otros se creen con el derecho de darme una somanta de hostias PORQUE SÍ. No soy un juguete, no me puedes robar cuando te de la gana. Para ésto no he llegado hasta el final. Para ésto no. ¿Quemado a caso? Un poco más que el cangrejo Sebastián seguro…

Buenas noches.

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