quintanapresen

Hoy he vuelto a trabajar despúes de un viaje al pasado y una nueva puesta de los pies en la tierra. Todo tiene una explicación y está a unos 800 kms. de distancia según Google maps. El viaje al pasado fue a Quintana de la Serena, provincia de Badajoz. La puesta de pies en la tierra se debío al volver a vivir y revivir mi origen.

Es difícil imaginar lo que se les puede pasar a mis padres por la cabeza (y quien dice mis padres dice mis tíos, etc.) después de ver y vivir lo que les ha tocado vivir, y despertarse ahora cada mañana como lo hacen.

Por primera vez en muchos, muchísimos años nos reunimos toda la familia de nuevo en el pueblo por una boda. Hicimos el camino en coche, y cuando enfilamos la carretera que separa Villanueva de la SerenaDon Benito de Quintana, mi padre dijo “yo ya veo Canta El Cuco“. Realmente no se como se escribe, pero es lo que dijo. Canta el Cuco es como se conoce a parte de una sierra que está a cierta distancia, o más bien, a una considerable distancia de Quintana. Y allí es donde se crió mi padre. Lo reconocío porque vivió allí toda su infancia. Mi padre creció en el monte, ni tan siquiera en el pueblo. Cuando tuvo la edad suficiente para empezar a ganar algo de provecho, empezó a trabajar. Y lo hizo siendo pastor. Vivían en un cortijo, en los Arrozaos, vamos, una casa de piedra rodeada de corrales para el ganado y seguramente donde él nació. La casa aún sigue levantada, los corrales son montones de piedra derruidos. Según decía mi abuela, lo mismo nacío encima de un burro, porque no se acordaba.

Uno de los días que hemos estado en el pueblo, fuímos hasta la sierra porque es tradición ver el cortijo. Fuímos en coche, por supuesto. Aún no me puedo imaginar como hace 50 años se recorrían andando, la distancia que recorrimos nosotros en coche. Increíble. Mi madre en el camino contaba que a veces cuando llovía mucho, había partes del camino por donde no se podía pasar  todavía tenían que dar más rodeo. Contaba tambien la vez que casi se ahoga en la alberca de Ventura, que era donde ella trabajaba cuando era una cría, porque los hijos no la dejaban salir.

Voy con la historia de mi madre. Mi madre vivía en el campo, en chozos de paja, con sus hermanos que se dedicaban a ser pastores, y con sus padres. Cuando las chicas tenían suficiente edad, empezaban a trabajar en casas del pueblo. En el verano, cuando podían bajar a la casa del pueblo, mi abuela pagaba al profesor D. Vito, para que les diera clases particulares, porque el resto del año no podían ir a la escuela porque tenían que trabajar en el campo. Me contaba un día volviendo de la piscina a las 4 de la tarde con un sol tremendo, que cuando no se sabían los números, cogía el proferso y les atizaba en los nudillos con una regla. La casa del pueblo de mi madre, está situada en lo que antes se conocía como el callejón del lobo. Era una de las primeras calles del pueblo, es decir, hasta donde llegaban los lobos por la noche en busca de comida.

Mi padre pastor, mi madre vivía en un chozo. ¿Y como se conocieron? Se conocieron mientras iban a vacunar unas cabras. ¿No parece la historia de Pedro y Heidi? En fin. Son historias de un pueblo al que hemos vuelto todos juntos y al que al volver, trae miles de recuerdos a mi cabeza. Historias de una casa de mis abuelos a los que yo no conocí. Donde hemos corrido delante de las cabras, donde hemos  corrido delante de la bara de mis tios para que nos dieran con ella. Nos hemos bañado en un pilón cuando eramos unos mocosos, en el corral de la casa, donde antiguamente se lavaba. Nos han reñido mil veces por no callarnos a la hora de la siesta, o nos han despertado a las 8 de la mañana porque traían los churros para desayunar. He recorrido los campos por donde mi padre cuidaba el ganado, y donde mi madre jugaba con sus hermanos y hermanas a hacer trastadas a las gallinas de su padre. He visto en un pozo seco a una serpiente comerse un lagarto. Me he subido a una higuera a cojer unos higos cojonudos….

Y en ese mismo escenario hemos vuelto a juntarnos todos de nuevo. Con una ausencia, pero siempre presente. Todos alrededor de una mesa a la sombra en el patio, alguno comiendo en las escaleras, pero todos juntos de nuevo desde donde hemos partido…  Soy burladés, nacido en pamplona y navarro… Pero mi padre nació en una sierra extremeña a lomos de un burro, bajo Canta el cuco. Pero mi madre nació en la misma casa donde he estado durmiendo éstos días pasados, en el Callejón del Lobo de Quintada de la Serena. Mi vida no tiene sentido si no enlaza con Extremadura.

Los pies en el suelo. Los lujos de ahora son todavía mas lujos después de ver como era la vida de mi familia…

Tengo un tesoro, tengo raices.

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