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Hoy es 6 de Julio y son las 7.23 horas de la mañana. El blanco impoluto, o casi: lo más impoluto que puede estar un pantalón de SanFermin después de unos cuantos años conmigo. Todo recién planchado. La faja esperando ser puesta alrededor de mi cintura. El pañuelo esperando para ser anudado alrededor de la muñeca hasta que a las doce y tras el chupinazo pase a estar alrededor del cuello.

La sensación del día de hoy es única. No se puede explicar con palabras. He pasado 6 de Julio fuera de Pamplona, y cuando estoy aquí se aprovechan por los “por si acasos”… Anoche al acostarme estaba nervioso y me costó conciliar el sueño. Creo que me dieron las dos de la mañana y aún daba vueltas en mi cama.

Ser de Pamplona y que te gusten los SanFermines implica eso… Hoy me he levantado antes que ningún día. Si tuviera que ir a trabajar aún me faltarían dos horas para poner el pie en el suelo. Pero hoy todo cambia en esta ciudad. Hoy todos bailamos un mismo son, vestimos unos colores y sentimos una fiesta en el corazón.

Si no conocéis SanFermin, no lo dejéis pasar… Yo, me voy a almorzar. Brindaré por vosotros que no estáis, y brindaré por todos los que están.

Volveré, no se como ni cuando, pero volveré.

“PAMPLONESES, PAMPLONESAS… VIVA SAN FERMIN, GORA SAN FERMIN”

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