Afiche_Angeles_y_Demonios

 

Hace años cuando leí el libro por primera vez, escribí en un antiguo blog si alguien quería llevarme a la tumba de San Pedro. Años después sigo pensando lo mismo, depués de ver la película.  Es increíble lo bien que ha podido llegar a reflejarse en pantalla todo lo que mi imaginación creó hace años cuando el libro cayó en mis manos. Y más increible aún es recordar los momentos cuando paseaba por los mismos lugares donde ésta misma noche veía que caminaba Robert Langdon.

Yo he querido ser él. He querido saber tanto de los Illuminatti como el Sr. Langdon. Recorrer los archivos secretos del Vaticano hasta la Cripta de los Papas. Bajar a 100 metros bajo el suelo de la Basílica para caminar por la Necrópolis de los Muertos donde yace la tumba del primer Papa, San Pedro. Francamente hoy he sentido envidia de ver como alguien, aunque fuera en una película, hacía todo lo que yo me imaginé haciendo cuando leía el libro.

Quizá ahora Individuo 3 entienda un poco más mi fascinación al pisar Roma. La continua búsqueda en el Panteón hasta encontrar la tumba de Rafael. O los misterios que entraña la Capilla Sixtina. Recorriendo esas calles y acordándome del libro, estaba viviendo en mis propias carnes la verdadera aventura de Ángeles y Demonios.

Quiero volver, y volveré. No se cuando, pero lo haré. Recorreré las calles que un día recorrieron mi imaginación mientras andaba por las páginas del libro. Caminaré de nuevo sobre los pasos de Robert sobre la plaza de San Pedro de Bernini, como ya caminé… Y aunque ésto ya solo sea en mis pensamientos y en mis sueños, recorreré los pasadizos y las grutas de la antigua Necrópolis de los muertos donde descansaron los restos de San Pedro.

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