telefono

Con una simple llamada de teléfono, se resuelven dos asuntos. Si es que no hay más que ponerse. La cuestión es que después de unos días un poco crucificado por el Ibuprofeno, la congestión nasal, y el ardor de estómago inducido por mariposas, parece que hoy he visto el sol. Aunque el panorama que me ha pintado no me haya gustado del todo.

El primer asunto, por supuesto ahorrarse dinero en el seguro del coche, no está nada mal… En estos tiempos de crisis, que te digan que vas a pagar menos dinero, viene de maravilla. El segundo asunto, pasaba por recibir una llamada que esperaba desde hacía unos meses, y bueno, hoy se ha producido. No me han arreglado mucho, pero por lo menos sé que se acuerdan de mi. Aunque lo que me haya dicho esa personilla al otro lado del teléfono no haya tranquilizado demasiado mi espíritu sanitário y mi ego hipocondríaco… Es más, lo ha exacerbado. En fin, pero no me han archivado, eso es lo importante.

Pero dentro de un día de noticias semi-buenas, mi organismo sigue luchando contra los virus que lo han invadido… He decidido dejar de tomar cosas para dolores de cabeza, etc. Pero los efectos secundarios de los que hablé anteriormente, todavía a día de hoy perduran. Los pequeños cadáveres de los bichillos alados que poblaban mi estómago siguen incordiando y parece que se resignan a abandonar mi cuerpo. Pero bueno, lo que no mata engorda suelen decir, ¿no?

 

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