Efectivamente, una noche más. Son las 4.35 horas de la mañana de este sábado, o ya domingo 19 de abril. Y acabo de llegar a casita despúes de una cena de cumpleaños. Y bueno, la noche, como muchas otras, sin pena ni gloria. Parece que las noches aquí en Pamplona no varían por más tiempo que tardes en salir. No recuerdo ni cuanto tiempo hacía que no pisaba los bares de la vieja Pamplona, pero ahora mismo parece que fue ayer. La misma gente, la misma música, la misma actitud. Todo igual… Nada ha cambiado.

Y… ¿Algo cambiará? Pues francamente, no lo creo. Todo seguirá igual. A pesar de que haya alguna mirada furtiva, nada cambia. Aunque algo sí lo hace, y es el tiempo que pasamos solos por la vida.

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