Regreso al inicio

069

Todo estaba planeado al milímetro. No podía ni recordar cuanto tiempo estuvo dándole vueltas a la cabeza para intentar soprenderle. Pero no cesó en su empeño de volver a conquistar el amor que una y otra vez había dejado escapar.

Y lo consiguío.

Recordó el lugar donde se juntaron por primera vez. El banco estaba solitario en medio de una plaza verde. Era de noche, tarde, demasiado para ese día y ninguno de los dos podía imaginar que esa noche iba a ser la suya. Ese sería el punto del reencuentro. En ese banco quedaron marcadas sus iniciales recordándoles para… ¿siempre?

Viajó la distancia que tanto tiempo les había separado, y que por tantos días había sido definitiva. Un ramo de rosas en el asiento de atrás, una nota cargada de instrucciones y miles de mariposas en el estómago. No hacía mas que pensar en lo que se avecinaba. ¿Se descubriría antes de tiempo? ¿Saldría algo mal?

La Torre de Pikolin, la nueva estación, las obras… Todo era de nuevo conocido y a la vez desconocido por el tiempo de ausencia… Y un sol iluminaba esa ciudad en la que tantos momentos de su vida habían compartido. Los temores se habían borrado, ¿o quizás no? Las aventuras pasadas en su tiempo de distancia caían en el olvido para afrontar esa nueva oportunidad… ¿O no fué asi?

Descendío del vehículo con su ramo en las manos, el mismo coche azul que una vez despidió durante un Fin de semana de alquiler… El coche reconocía las calles, y sus pies, ojos, piel, nariz, todo, reconocían el entorno donde se hallaba. Había llegado el momento de iniciar la nueva aventura.

Sus pasos avanzaban hacia el portal. No llamó. Esperó a que alguien abriera la puerta y subió sigiloso, escalón a escalón.  Volvió a releer la nota escondida en medio de las flores, para después dejarlo todo en el descansillo. A los pies de su hogar. Y por último, golpeó la puerta para salir huyendo en ese mismo momento y abandonar allí la flor más bonita del mundo… Una flor con un mensaje… Y se fué escalones abajo…

La nota lo emplazaba al lugar donde una vez se conocieron. Donde una vez sus ojos se miraron cara a cara y donde sus pieles se sintieron la una a la otra, por primera vez. Ese lugar era el banco, y en ese mismo lugar esperó y esperó hasta que por fin lo vió salir de portal, con sus flores en la mano, y la misión cumplida de haber vuelto al lugar donde una vez nació el amor… Y el amor volvía a sus vidas… Se reencontraron. De nuevo en el mismo lugar donde rieron por primera vez, y esta vez sería para siempre.

¿O quizás no?

Algo había que no estaba bien…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s