Un completo para hoy. Se puede tomar de muchas maneras: sexualmente, culinariamente, etc. Mi completo es diferente y ha ido progresando en el transcurso de horas… Y él mismo es la causa de mi desconexión involuntaria durante tanto tiempo de mis queridos renglones.

Mi completo empezó con un simple malestar general, al que se le fue uniendo dolores varios de articulaciones, cuello, espalda, rodilla y por supuesto y sin faltar la cabeza. Lo extraño de todo era que no se aliviaban con mi habitual Ibuprofeno. Bueno, podría deberse al estrés y esfuerzo físico de una jornada agotadora laboralmente. Pero no fue así. Posteriormente a la no desaparición de los dolores, empezaron los calores. Y precisamente no de los buenos que emanan de la fábrica de calores, sino de los que te hacen tener calor y a la vez sentir escalofríos por todo el cuerpo. Sumados calor y dolor, Celso se acerca. Y esa noche empezó a dormir conmigo. Bueno si a dormir se le puede llamar despertarse cada hora intentando huir de dinosauiros que sólo me atacaban e importaban a mi, mientras que mis acompañantes en el sueño ni se inmutaban.

Cuando se hizo la mañana, empecé a sentir el tumor (NO, ¡tranquilos!, NO ES TUMOR COMO TAL, sino como sinónimo de inflamación, NO quiero alarmar a nadie). Y lo noté con lo meramente sencillo que es tragar saliva. Glups… ¡Como duele!  Ahí estaba el tercer signo, mis anginas pujaban por a ver cuál de las dos era mas grande y fuera capaz de abarcar mas espacio dentro de mi garganta sin matar a mi pobre campanilla. Después de ésto, ya solo me quedaba el rubor, que fue confirmado a simple vista mirando en el espejo.

Estaba claro, mi cuerpillo luchando contra una gripe y mis anginas tratando de evitar que el virus llevara mas abajo de lo debido. Han hecho su trabajo bien ya que el virus ha sido mas o menos controlado. Pero las pobre están aún que ni campanilla aún se siente vigilada cual David con sus Goliats respectivos a cada lado. La cabeza aún duele, y lo más interesante de todo… ¡MIS MORRERAS HAN VUELTO! Y mejor que una, ¡dos!

Al ataque: Ibuprofeno + Amoxicilina + Zovirax crema.

Conclusión: guapísimo… Estoy guapísimo… Palidez cadavérica, anginas ruborizadas, morreras a las doce y a las tres en mis labios, sin afeitar, desgreñado y debilucho… ¿Alguien da algo por mí?

¡Yo quiero un novio! ¡Yo quiero un novio que me lleve a la bahía, que me diga vida mía y que me quite éste caló! Ay que caló, que caló que tengo…

¿Calor? ¡Toma antibiótico!

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